Teoria de la coherencia central

Teoria de la coherencia central

ejemplo de coherencia central en el autismo

Baron-Cohen propuso que los niños con autismo sufren ceguera mental. Ya obstaculizados por la incapacidad de lograr una atención conjunta con los demás, se vuelven incapaces de partir de ese paso fundamental para intuir lo que otros están pensando, percibiendo, intentando o creyendo. Se vuelven «ciegos» a los estados mentales de los demás.

Los humanos típicos «leen la mente» con facilidad y naturalidad. No son psíquicos; simplemente están programados desde el nacimiento para adquirir rápidamente la capacidad de adivinar lo que otros están pensando o planeando. Esto es esencial para los seres que no sólo son criaturas sociales, sino que tienen el potencial de ser depredadores de los demás. La capacidad de discernir si otro ser humano es amigo o enemigo es necesaria para la supervivencia. ¿La persona que se acerca con ese bate me va a pedir que juegue a la pelota o me va a romper el cráneo con él? Hay que juzgar al instante y actuar. Carecer de esta capacidad, ser ciego a las intenciones o creencias de los demás, es estar en una terrible desventaja.

*Simon Baron-Cohen es profesor de psicopatología del desarrollo en la Universidad de Cambridge y miembro del Trinity College, también en Cambridge. Además, es director del cercano Centro de Investigación del Autismo.

prueba de coherencia central

Baron-Cohen propuso que los niños con autismo sufren ceguera mental. Ya de por sí obstaculizados por la incapacidad de lograr una atención conjunta con los demás, se vuelven incapaces de partir de ese paso fundamental para intuir lo que los demás están pensando, percibiendo, pretendiendo o creyendo. Se vuelven «ciegos» a los estados mentales de los demás.

Los humanos típicos «leen la mente» con facilidad y naturalidad. No son psíquicos; simplemente están programados desde el nacimiento para adquirir rápidamente la capacidad de adivinar lo que otros están pensando o planeando. Esto es esencial para los seres que no sólo son criaturas sociales, sino que tienen el potencial de ser depredadores de los demás. La capacidad de discernir si otro ser humano es amigo o enemigo es necesaria para la supervivencia. ¿La persona que se acerca con ese bate me va a pedir que juegue a la pelota o me va a romper el cráneo con él? Hay que juzgar al instante y actuar. Carecer de esta capacidad, ser ciego a las intenciones o creencias de los demás, es estar en una terrible desventaja.

*Simon Baron-Cohen es profesor de psicopatología del desarrollo en la Universidad de Cambridge y miembro del Trinity College, también en Cambridge. Además, es director del cercano Centro de Investigación del Autismo.

teoría de la coherencia central débil autismo

La teoría de la coherencia central débil (CCC), también llamada teoría de la coherencia central (CC), sugiere que un estilo perceptivo-cognitivo específico, descrito vagamente como una capacidad limitada para comprender el contexto o para «ver el panorama general», subyace a la alteración central en el autismo y los trastornos del espectro autista relacionados. El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por el deterioro de la interacción social y la comunicación, así como por comportamientos repetitivos e intereses restringidos.

La teoría de la coherencia central débil trata de explicar cómo algunas personas diagnosticadas de autismo pueden mostrar una capacidad notable en materias como las matemáticas y la ingeniería, pero tienen problemas con las habilidades lingüísticas y tienden a vivir en un mundo social aislado. Esta teoría es uno de los modelos conceptuales más destacados que intentan explicar las anomalías de los autistas en tareas que implican procesos cognitivos locales y globales.

Uta Frith, del University College de Londres, propuso por primera vez la teoría de la coherencia central débil a finales de los años 80.[1] Frith conjeturó que los autistas suelen pensar en las cosas en las partes más pequeñas posibles. Su hipótesis es que los niños autistas perciben realmente los detalles mejor que las personas neurotípicas,[2][3] pero «no pueden ver el bosque por los árboles».

déficit de coherencia central

Siempre he sido un pensador global, bueno para encontrar conexiones entre trozos de información al azar. Pero este punto fuerte tiene su correspondiente debilidad: Como estoy tan concentrado en el panorama general, los detalles se me escapan.

Según la teoría de la coherencia central, las personas con autismo tienen exactamente el problema contrario. Se centran tanto en los detalles que son incapaces de relacionar la información de forma coherente en un conjunto significativo.

Las personas con autismo pueden recordar todos los detalles de una historia, por ejemplo, sin ser capaces de recordar la narración. Son mejores para encontrar formas incrustadas en imágenes complejas -la prueba clásica de la coherencia central-, pero tienen dificultades para generalizar y transferir conceptos a través de diferentes contextos.

Un nuevo estudio sugiere que una estrategia denominada evaluación dinámica puede ayudar a las personas con autismo a superar sus déficits de coherencia central. La estrategia descompone el aprendizaje de nuevos conceptos en pequeños pasos, lo que puede ser más adecuado para los individuos con autismo.

Los investigadores analizaron a 52 niños con autismo, de entre 8 y 12 años, que asistían a escuelas ordinarias o especiales. Utilizaron el Test de Figuras Incrustadas de los Niños para medir la coherencia central de cada niño: Cuanto mejor son los niños para encontrar las figuras ocultas, más débil es su coherencia central.

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