Propiedades del yogur de cabra

Propiedades del yogur de cabra

se elabora en todo el mundo a partir de una variedad de leche de vaca, cabra y oveja

La diferencia entre la leche de vaca y la de cabra Cada vez somos más conscientes de que la leche de vaca puede no convenirnos y hemos empezado a buscar una alternativa que se adapte mejor a las necesidades de nuestro organismo. La leche de cabra es la más parecida a la de vaca desde el punto de vista nutricional y, sin embargo, tiene ciertas propiedades físicas que la diferencian, lo que puede repercutir en la digestibilidad y la salud1. Muchas personas que perciben que tienen problemas con la leche de vaca pueden tomar leche de cabra sin ningún problema, e incluso dicen que sus síntomas (como eczema; asma; hinchazón; estreñimiento; molestias digestivas y catarro) se reducen o desaparecen por completo. Se necesita una investigación científica más exhaustiva para confirmar estos beneficios anecdóticos, pero hay varios estudios que se han centrado en las diferencias entre ambas leches.1,2,3,4,5

Diferentes proteínas y grasas Aunque el contenido de grasa de la leche de cabra es similar al de la leche de vaca (3,5% para la entera, 1,6% para la semidesnatada y sólo 0,1% para la desnatada), los glóbulos de grasa son naturalmente mucho más pequeños2. La composición proteica de la leche de cabra también permite que se forme una cuajada más blanda durante la digestión, lo que puede ayudar a su salud y comodidad digestiva.

leche de cabra

Más digeribles que el yogur de leche de vaca y menos procesados que los de origen vegetal, nuestros yogures y kéfires de leche de cabra son ricos en nutrientes esenciales, como proteínas y calcio, y están repletos de miles de millones de probióticos.

Ahora más que nunca, somos conscientes de cómo nuestras elecciones alimentarias afectan a la salud de nuestro planeta y nuestras comunidades. Las cabras ofrecen una deliciosa opción de leche real, pero con una huella mucho más ligera que la de sus homólogos bovinos.

No es de vaca ni de avena, es de cabra. Más digeribles que el yogur de leche de vaca y menos procesados que los de origen vegetal, nuestros yogures y kéfires de leche de cabra son ricos en nutrientes esenciales, como proteínas y calcio, y están repletos de miles de millones de probióticos.

El tamaño medio de los glóbulos de grasa de la leche de cabra es menor en comparación con los de la leche de vaca y forman cuajos más pequeños y blandos en el estómago. Estas cuajadas se descomponen más rápidamente por las enzimas estomacales, lo que hace que la leche de cabra sea más fácilmente digerible y su energía esté más rápidamente disponible para el organismo.1

Nuestro yogur y kéfir de leche de cabra están fermentados con cultivos vivos y activos, lo que da lugar a decenas de miles de millones de probióticos por ración. Consumir alimentos ricos en probióticos como el yogur y el kéfir es una estrategia importante para la salud en general. Las investigaciones sugieren que las bacterias buenas de nuestros intestinos desempeñan un papel importante en el fortalecimiento de nuestra función inmunitaria y en la protección contra enfermedades e infecciones.3

wikipedia

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El queso de cabra, o chevre (/ˈʃɛvrə/ o /ˈʃɛv/; de la palabra francesa para cabra),[1] es un queso elaborado con leche de cabra. El queso de cabra se elabora en una gran variedad de estilos, desde el queso fresco blando hasta el queso curado duro.

La leche de vaca y la de cabra tienen un contenido global de grasa similar[2]. Sin embargo, la mayor proporción de ácidos grasos de cadena media, como el caproico y el caprílico, en la leche de cabra contribuye al característico sabor agrio del queso de cabra[3] (estos ácidos grasos toman su nombre del latín para «cabra»: capra)[4] También tiene un menor contenido de lactosa que la leche de vaca.

El queso de cabra se elabora desde hace miles de años y se remonta a la antigua Grecia, en torno al año 5.000 a.C.[5] En su forma más sencilla, el queso de cabra se elabora dejando que la leche cruda se cuaje de forma natural y, a continuación, escurriendo y prensando la cuajada. Otras técnicas utilizan un ácido (como el vinagre o el zumo de limón) o cuajo para coagular la leche. Los quesos de cabra blandos se elaboran en las cocinas de todo el mundo, donde los cocineros cuelgan fajos de gasa llenos de cuajos en la cocina caliente durante varios días para que escurran y se curen. Si el queso se va a madurar, se suele poner en salmuera para que se forme una corteza y se almacena en una cueva de quesos fría durante varios meses para que se cure.

leche de cabra

Más digeribles que el yogur de leche de vaca y menos procesados que los de origen vegetal, nuestros yogures y kéfires de leche de cabra son ricos en nutrientes esenciales, como proteínas y calcio, y están repletos de miles de millones de probióticos.

Ahora más que nunca, somos conscientes de cómo nuestras elecciones alimentarias afectan a la salud de nuestro planeta y nuestras comunidades. Las cabras ofrecen una deliciosa opción de leche real, pero con una huella mucho más ligera que la de sus homólogos bovinos.

No es de vaca ni de avena, es de cabra. Más digeribles que el yogur de leche de vaca y menos procesados que los de origen vegetal, nuestros yogures y kéfires de leche de cabra son ricos en nutrientes esenciales, como proteínas y calcio, y están repletos de miles de millones de probióticos.

El tamaño medio de los glóbulos de grasa de la leche de cabra es menor en comparación con los de la leche de vaca y forman cuajos más pequeños y blandos en el estómago. Estas cuajadas se descomponen más rápidamente por las enzimas estomacales, lo que hace que la leche de cabra sea más fácilmente digerible y su energía esté más rápidamente disponible para el organismo.1

Nuestro yogur y kéfir de leche de cabra están fermentados con cultivos vivos y activos, lo que da lugar a decenas de miles de millones de probióticos por ración. Consumir alimentos ricos en probióticos como el yogur y el kéfir es una estrategia importante para la salud en general. Las investigaciones sugieren que las bacterias buenas de nuestros intestinos desempeñan un papel importante en el fortalecimiento de nuestra función inmunitaria y en la protección contra enfermedades e infecciones.3

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