No notar el sabor de los alimentos

No notar el sabor de los alimentos

Por qué todo me sabe mal de repente covid

La capacidad del gusto nos aporta algunas de las mejores cosas de la vida: el dulzor de los dulces, el salado de las patatas fritas y el ácido de la limonada. Todos sabemos que empieza en la lengua, pero ¿cómo funciona realmente? Los científicos han descubierto que el sabor procede de una reacción en cadena que comienza en las proteínas sensibles de la lengua, recorre las papilas gustativas, entra en los nervios y termina en el cerebro. Uno de los descubrimientos más sorprendentes es que la sensibilidad al gusto varía de una persona a otra. Cada uno de nosotros vive en un mundo gustativo único, lo que hace que cada uno sea diferente en los alimentos que ama y odia.

Piensa en tu comida favorita. ¿Es la pizza? ¿El chocolate? ¿Sushi? Imagina tu comida favorita y el placer que te produce comerla. ¿Y qué hay de un alimento que no le guste? Los alimentos tienen muchas propiedades diferentes que contribuyen a su disfrute: el olor, la temperatura e incluso la sensación en la boca. Una de las propiedades más importantes de los alimentos es el sabor, la combinación de sensaciones dulces, ácidas, saladas, amargas y saladas que salen de la lengua. ¿Cómo se transmiten estas señales desde la boca hasta el cerebro? Esto ha sido un misterio durante mucho tiempo. Sin embargo, los científicos han descubierto detalles notables sobre las piezas que componen el sistema del gusto y cómo encajan entre sí [1].

Dulzura

Si tiene problemas para detectar olores u olores fuertes, o le cuesta distinguir entre diferentes sabores al comer, puede estar experimentando anosmia (pérdida del olfato) o hiposmia (pérdida parcial del olfato).

A menudo, la pérdida del gusto y del olfato van de la mano, ya que existe un fuerte vínculo entre ambos sentidos. Los receptores olfativos de la nariz y la parte superior de la garganta trabajan conjuntamente con los receptores gustativos de la lengua para crear la experiencia del sabor. Por eso, cuando tienes la nariz tapada, puedes notar que los alimentos no tienen el mismo sabor.

La pérdida repentina del gusto o el olfato puede ser un síntoma temporal de enfermedades comunes como el resfriado o la gripe, o un síntoma duradero de una lesión grave o una enfermedad crónica que interrumpe la capacidad de su cerebro para procesar el olor y el sabor.

El sentido del olfato proviene de las neuronas sensoriales olfativas, que se encuentran en el interior del tejido nasal. Cada una de estas neuronas tiene un receptor de olores: cuando se liberan olores a su alrededor, estos receptores detectan el olor y envían un mensaje al cerebro, que interpreta e identifica el olor. Cuando cualquier parte de este proceso se interrumpe, el sentido del olfato puede verse afectado.

Cómo recuperar el sentido del gusto

Las papilas gustativas son órganos sensoriales que se encuentran en la lengua y permiten experimentar los sabores dulce, salado, ácido y amargo. ¿Cómo funcionan exactamente las papilas gustativas? Pues bien, saca la lengua y mírate en el espejo.

¿Ves todas esas protuberancias? Se llaman papilas, y la mayoría de ellas contienen papilas gustativas. Las papilas gustativas tienen unos pelos microscópicos muy sensibles llamados microvellosidades. Estos pequeños pelos envían mensajes al cerebro sobre el sabor de algo, para saber si es dulce, ácido, amargo o salado.

Una persona media tiene unas 10.000 papilas gustativas que se reemplazan cada dos semanas aproximadamente. Pero a medida que una persona envejece, algunas de esas células gustativas no se reemplazan. Una persona mayor puede tener sólo 5.000 papilas gustativas en funcionamiento. Por eso algunos alimentos pueden saberle más fuerte que a los adultos. Fumar también puede reducir el número de papilas gustativas de una persona.

Pero antes de atribuir a las papilas gustativas todo el mérito de tus sabores favoritos, es importante dar las gracias a tu nariz. Los receptores olfativos situados en la parte superior de la nariz contienen células especiales que ayudan a oler. Envían mensajes al cerebro.

Sal

El olfato es un sentido a menudo infravalorado, y muchos no se dan cuenta de lo verdaderamente importante que es hasta que no funciona con normalidad. El olfato está vinculado a la emoción y la memoria, nos alerta del peligro y, posiblemente, lo más importante, trabaja con el sentido del gusto para darnos sabor.

Aunque la causa precisa de la disfunción del olfato no se entiende del todo, la causa más probable es el daño a las células que apoyan y ayudan a las neuronas olfativas, llamadas células sustentaculares. Estas células pueden regenerarse a partir de células madre, lo que puede explicar que el olfato se recupere rápidamente en la mayoría de los casos.

La fantosmia es la percepción de un olor que no existe, al igual que el dolor del miembro fantasma. Independientemente de la causa de la pérdida del olfato, los pacientes pueden experimentar fantosmia. A menudo el olor fantasma es desagradable, como el olor a humo o a carne podrida. Además, los olores normalmente agradables pueden percibirse como desagradables.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad