Actividades para discapacidad intelectual primaria

Actividades para discapacidad intelectual primaria

Ejemplos de discapacidad intelectual

Cuando llegan las vacaciones de verano, los padres se enfrentan a la elección de actividades significativas para su hijo con problemas de aprendizaje. Muchos padres ven el verano como un tiempo para ponerse al día en las habilidades académicas a través de la tutoría, la escuela de verano o la instrucción individual con los padres. Otros padres ven el verano como un tiempo muy necesario para descansar y liberarse del estrés asociado a las actividades escolares y de aprendizaje. Otros ven el verano como un tiempo para aprender nuevas habilidades que no hay tiempo de aprender durante el año escolar. No hay una respuesta correcta. Todo depende del niño y de sus necesidades.

El verano es un buen momento para que los estudiantes realicen trabajos de voluntariado. Las oportunidades de voluntariado para los adolescentes suelen aparecer en el periódico. La Cruz Roja tiene un programa de voluntariado para jóvenes, al igual que muchos hospitales. Existen otras oportunidades en residencias de ancianos, centros de mayores y campamentos de verano. El voluntariado tiene muchas ventajas, entre ellas la mejora de la autoestima, la muestra de trabajo y la experiencia que puede figurar en los currículos o para futuras solicitudes de empleo. Algunas escuelas también reconocen a los graduados de servicios distinguidos que contribuyen con un número significativo de horas de voluntariado.

Estrategias de enseñanza para alumnos con discapacidad intelectual

Una revisión sistemática de nueve bases de datos hasta el 31 de enero de 2015 identificó 213 citas. Los criterios de inclusión fueron: a) la muestra del estudio consistía en jóvenes con discapacidad intelectual, b) el estudio implementó una intervención para iniciar, aumentar o mantener la actividad física, y c) se utilizaron datos cuantitativos o cualitativos para informar sobre la eficacia de la intervención. Once artículos de las 213 citas cumplían este criterio.

No se pueden sacar conclusiones respecto a los componentes de la intervención que impactaron en las variables de resultado, si los efectos observados se debieron específicamente a la intervención o si las intervenciones pudieron mantenerse a largo plazo. Para avanzar en la base de conocimientos en esta área, debe hacerse un esfuerzo concertado para aumentar el rigor en la conceptualización de los estudios y el diseño de la investigación.

Una revisión sistemática de nueve bases de datos hasta el 31 de enero de 2015 identificó 213 citas. Los criterios de inclusión fueron: a) la muestra del estudio consistió en jóvenes con discapacidad intelectual, b) el estudio implementado fue una intervención para iniciar, aumentar o mantener la actividad física y los datos c) cuantitativos o cualitativos se utilizaron para informar la efectividad de la intervención. Once artículos de 213 citas cumplen este criterio.

Actividades para alumnos con discapacidad intelectual

La discapacidad intelectual, antes denominada «retraso mental», no es un rasgo inherente a ningún individuo, sino que se caracteriza por una combinación de déficits tanto en el funcionamiento cognitivo como en el comportamiento adaptativo. La gravedad de la discapacidad intelectual viene determinada por la discrepancia entre las capacidades del individuo en el aprendizaje y en y las expectativas del entorno social.

Cabe señalar que, aunque el término «retraso mental» se sigue utilizando ampliamente en los organismos educativos y gubernamentales, muchos grupos de defensa consideran que esta etiqueta tiene demasiadas connotaciones negativas. Los nuevos términos de discapacidad intelectual o discapacidad del desarrollo están siendo mucho más aceptados y prevalecen en este campo.

Los índices de prevalencia de la discapacidad intelectual son inconsistentes, lo que pone de manifiesto la naturaleza a menudo oculta de la discapacidad intelectual dentro de otras clasificaciones de discapacidad. El Departamento de Educación de EE.UU. informa de que 5.971.495 alumnos recibieron servicios de educación especial en el curso escolar 2003-2004. De esa cifra, el 9,6%, es decir, 573.264 alumnos, recibieron servicios de educación especial basados en una clasificación de discapacidad intelectual.

Estrategias de enseñanza basadas en la evidencia para alumnos con discapacidad intelectual

El término «discapacidad intelectual» se refiere a un grupo de condiciones causadas por diversos trastornos genéticos e infecciones. La discapacidad intelectual suele identificarse durante la infancia y tiene un impacto continuo en el desarrollo del individuo. La discapacidad intelectual puede definirse como una capacidad significativamente reducida para comprender información nueva o compleja, aprender nuevas habilidades y desenvolverse de forma independiente, incluido el funcionamiento social. Como en todos los grupos de discapacidad, hay muchos tipos de discapacidad intelectual con distintos grados de gravedad.    Hay diferencias considerables en cuanto a la naturaleza y el alcance de las deficiencias intelectuales y las limitaciones funcionales, las causas de la discapacidad, los antecedentes personales y el entorno social del individuo. Algunas personas tienen trastornos genéticos que afectan gravemente a sus capacidades intelectuales, sociales y otras capacidades funcionales. Otras personas con una discapacidad intelectual leve pueden desarrollar habilidades de vida adecuadas y son capaces de llevar una vida adulta relativamente independiente.    Aproximadamente el 75% de las personas con discapacidad intelectual están afectadas de forma leve, y el 25% de forma moderada, severa o profunda.

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