Virus de la inmunodeficiencia felina

Virus de la inmunodeficiencia felina

Virus de la inmunodeficiencia felina

El virus de la inmunodeficiencia felina (VIF) es una de las enfermedades infecciosas más comunes y consecuentes de los gatos en todo el mundo. En los gatos infectados, el VIF ataca el sistema inmunitario, dejando al gato vulnerable a muchas otras infecciones. Aunque los gatos infectados por el VIF pueden parecer normales durante años, acaban sufriendo una inmunodeficiencia, que permite que bacterias, virus, protozoos y hongos normalmente inofensivos que se encuentran en el entorno cotidiano puedan causar enfermedades graves. Aunque no hay cura para el VIF, estudios recientes sugieren que los gatos con VIF suelen tener una vida media, siempre que no estén también infectados por el virus de la leucemia felina.

El principal modo de transmisión del VIF es a través de las mordeduras de un gato infectado. El contacto casual y no agresivo, como compartir los cuencos de agua o el aseo mutuo, no parece ser una vía eficaz de propagación del virus. En consecuencia, los gatos que viven en hogares con estructuras sociales estables en los que los compañeros de casa no se pelean corren poco riesgo de adquirir infecciones por VIF. Sólo en raras ocasiones, una gata madre infectada puede transmitir la infección a sus gatitos. Sin embargo, si la madre se infecta con el VIF durante su embarazo, el riesgo de transmisión a los gatitos aumenta. El contacto sexual no es un medio significativo de propagación del VIF entre los gatos.

Síntomas del virus de la inmunodeficiencia felina

El virus de la inmunodeficiencia felina (VIF) es un lentivirus que afecta a los gatos de todo el mundo, con un 2,5% a 4,4%[1][2] de felinos infectados. El VIF difiere taxonómicamente de otros dos retrovirus felinos, el virus de la leucemia felina (VLF) y el virus espumoso felino (VEF), y está más relacionado con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Dentro del VIF, se han identificado cinco subtipos basados en las diferencias de secuencia de nucleótidos que codifican la envoltura viral (env) o la polimerasa (pol). El VIF es el único lentivirus no primate que causa un síndrome similar al del SIDA, pero el VIF no suele ser mortal para los gatos, ya que pueden vivir relativamente sanos como portadores y transmisores de la enfermedad durante muchos años. Existe una vacuna, aunque su eficacia sigue siendo incierta. Los gatos dan positivo a los anticuerpos del VIF tras la vacunación[3].

El VIF fue aislado por primera vez en 1986 por Niels C. Pedersen y Janet K. Yamamoto en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de California en Davis, en una colonia de gatos con una alta prevalencia de infecciones oportunistas y enfermedades degenerativas, y se denominó originalmente virus linfotrópico felino[4]. Desde entonces se ha identificado en gatos domésticos[5].

Cuidados del gato fiv positivo

El virus de la inmunodeficiencia felina (VIF) es un lentivirus que afecta a los gatos de todo el mundo, con un 2,5% a 4,4%[1][2] de felinos infectados. El VIF difiere taxonómicamente de otros dos retrovirus felinos, el virus de la leucemia felina (VLF) y el virus espumoso felino (VEF), y está más relacionado con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Dentro del VIF, se han identificado cinco subtipos basados en las diferencias de secuencia de nucleótidos que codifican la envoltura viral (env) o la polimerasa (pol). El VIF es el único lentivirus no primate que causa un síndrome similar al del SIDA, pero el VIF no suele ser mortal para los gatos, ya que pueden vivir relativamente sanos como portadores y transmisores de la enfermedad durante muchos años. Existe una vacuna, aunque su eficacia sigue siendo incierta. Los gatos dan positivo a los anticuerpos del VIF tras la vacunación[3].

El VIF fue aislado por primera vez en 1986 por Niels C. Pedersen y Janet K. Yamamoto en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de California en Davis, en una colonia de gatos con una alta prevalencia de infecciones oportunistas y enfermedades degenerativas, y se denominó originalmente virus linfotrópico felino[4]. Desde entonces se ha identificado en gatos domésticos[5].

Vacuna contra el virus de la inmunodeficiencia felina

La realización de pruebas de enfermedades comunes a los gatos en intervalos anuales se está convirtiendo en un protocolo estándar en Florida. Entre ellas se encuentran las pruebas de función de los órganos internos de los gatos, el virus de la leucemia felina, el gusano del corazón felino y el virus de la inmunodeficiencia felina (VIF).

El virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) es muy similar al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que causa el SIDA. Esta enfermedad, que pone en peligro la vida de los animales, no tiene tratamiento eficaz y no es curable. Se trata de un Lenti-Virus estrechamente relacionado con el Virus de la Leucemia Felina y se da en aproximadamente el 2% de los gatos en los Estados Unidos. Alrededor del 5% de los gatos positivos al VIF también tienen leucemia felina. No se transmite a los humanos ni a los perros, pero se transmite a otros gatos por la saliva, principalmente a través de las mordeduras de los gatos. También puede transmitirse a los gatitos durante el parto y la lactancia. No todos los gatitos que nacen de una reina con VIF pueden estar infectados. Los gatos infectados por el VIF pueden vivir durante meses o años. Por término medio, la esperanza de vida es de 5 años desde el momento del diagnóstico, dependiendo de lo activa que sea la infección. Existe una vacuna contra el VIF que se administra dos veces al principio y, a partir de entonces, una vez al año para los gatos de exterior o expuestos a gatos de exterior debido a la posibilidad de que los muerdan. Esta vacuna ayuda a prevenir el VIF en un 80% de los casos.

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