Hábitat de la tortuga marina

Hábitat de la tortuga marina

Hábitat de la tortuga verde

Australia alberga seis de las siete especies de tortugas marinas del mundo: la verde, la carey, la laúd, la boba, la golfina y la tortuga plana, una especie que sólo anida en nuestras costas. Todas las especies están protegidas en aguas australianas, y están clasificadas como «vulnerables» o «en peligro» según la Ley de Protección del Medio Ambiente y Conservación de la Biodiversidad (EPBC).

Aunque las tortugas marinas pasan la mayor parte de su vida en el mar, las hembras llegan a tierra durante la temporada de cría en las islas y en algunas zonas de tierra firme para poner sus huevos en las playas de arena. Los machos casi nunca regresan a tierra una vez eclosionados. Tras la temporada de cría, los animales emigran a zonas de alimentación que pueden estar a cientos o miles de kilómetros de distancia.

Las tortugas marinas se enfrentan a múltiples amenazas en el océano y en tierra, en todas las etapas de su ciclo vital. La contaminación (incluida la contaminación lumínica y la ingestión de desechos marinos y el enredo en ellos), los cambios en los hábitats por el desarrollo costero, las capturas accidentales en la pesca, la recolección excesiva de tortugas y huevos, la depredación de huevos y crías por especies introducidas, como zorros y cerdos asilvestrados, y el cambio climático tienen un gran impacto en las tortugas del mundo.

Tortuga verde de las galápagos

Hay unas 320 especies de tortugas en todo el mundo, que habitan en una gran variedad de ecosistemas terrestres, de agua dulce y marinos en todos los continentes, excepto en la Antártida y sus aguas. En Canadá se pueden observar ocho especies autóctonas de tortugas de agua dulce (y cuatro especies de tortugas marinas). Otra especie, la tortuga de estanque del Pacífico (Clemmys marmorata), está ahora extirpada, habiendo desaparecido de su área de distribución en Canadá.    Asimismo, la tortuga de caja oriental (Terrapene carolina) tiene una población tan pequeña que está casi extirpada, o los pocos individuos que se encuentran en Canadá son en realidad animales domésticos liberados en la naturaleza. Se necesita más investigación para saber si estas tortugas son todavía individuos nativos. Por último, el deslizador de orejas rojas (Trachemys scripta elegans), ha sido introducido en Canadá como mascota liberada y, por tanto, no es una especie autóctona.

Nuestras tortugas de agua dulce tienen una gran variedad de formas, colores y tamaños. En algunas especies, los machos adultos son más pequeños que las hembras adultas, o lo contrario, pero la mayoría de las especies muestran muy poco dimorfismo sexual, por lo que los machos y las hembras son casi idénticos. Normalmente, las tortugas de agua dulce son más pequeñas que sus homólogas marinas y su aspecto es más variado. Se han adaptado y especializado para vivir en una gran variedad de hábitats, por lo que pueden tener un aspecto muy diferente de una especie a otra. Dos de nuestras tortugas de aspecto más característico son probablemente la tortuga mordedora común y la tortuga de caparazón blando (Trionyx spiniferus). Aunque estas dos especies son las mayores tortugas de agua dulce de Canadá, su aspecto es muy diferente. La tortuga de caparazón blando es principalmente acuática, por lo que su caparazón plano y blando es necesario para esconderse en el barro del fondo del agua. Además, su largo cuello y su hocico puntiagudo le facilitan la respiración al permanecer casi completamente bajo el agua. La tortuga mordedora, de aspecto prehistórico, también es principalmente acuática, pero el hecho de no poder replegarse en su caparazón y su dieta han hecho que esta especie tenga un cuello largo y una mandíbula muy fuerte para defenderse y buscar alimento.

Tortuga de carey

Las tortugas marinas están adaptadas a vivir en el océano, con algunas características únicas que les ayudan a sobrevivir en el medio marino. Como reptiles, necesitan aire para respirar y tierra para poner sus huevos. Sin embargo, la mayor parte de su vida la pasan bajo el agua.

Las tortugas marinas no suelen ser nadadores extremadamente rápidos. Por lo general, nadan a una velocidad de entre 1,4 y 9,3 km/h, pero se ha descubierto que nadan hasta 35 km/h cuando se asustan. Para ayudarlas a desplazarse eficazmente por el agua, las tortugas marinas tienen largas aletas en lugar de las patas palmeadas de sus congéneres de agua dulce. Las aletas delanteras, grandes y fuertes, actúan como remos para propulsarlas por el agua, mientras que las aletas traseras, más pequeñas, funcionan como timones para ayudarlas a dirigirse. En las hembras, las aletas traseras también tienen otra función: sirven para excavar una cámara de huevos en la arena cuando llegan a la orilla para anidar.

Hay diferentes tipos de escamas que varían según su ubicación en el cuerpo de la tortuga. Las escamas a veces se superponen, pero no siempre. Los científicos pueden identificar las especies de tortugas marinas por el número y el patrón de los escudos, así como por la forma del caparazón y las escamas de la cabeza.

Tortugas marinas modernas

Excepto la tortuga plana, todas las especies se dan en aguas norteamericanas y están catalogadas como amenazadas o en peligro de extinción según la Ley de Especies en Peligro de Extinción.    Las tortugas marinas, reptiles que respiran aire y que existen desde hace 110 millones de años, pasan diferentes partes de su larga vida en distintas partes del mundo.

Lo que todas tienen en común es que dependen de las playas para anidar. Cuando no anidan, las tortugas marinas pasan la mayor parte de su vida en el océano; gran parte de su viaje por el mundo sigue siendo un misterio para los investigadores. El sureste de Estados Unidos constituye un hábitat de importancia mundial para las tortugas marinas. De hecho, las playas de Florida acogen el 90% de la anidación de tortugas marinas en el territorio continental de Estados Unidos y la mayor colonia de anidación de caguamas del mundo.

En el sureste y a lo largo del Golfo de México, trabajamos para preservar las playas de anidación y las zonas de alimentación, mejorar las políticas de construcción costera para que los espigones y los muros marinos no impidan la anidación de las tortugas, promover una iluminación responsable a lo largo de las playas de anidación, animar a los residentes locales, a los visitantes y a las empresas a retirar la basura que atrae a los mapaches y otros depredadores que devoran los huevos y las crías, y organizar talleres y limpiezas de playas.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad